Buitres devorando una corza de Peter Boel
La mañana de hoy ha vuelto a ser gloriosa. El Congreso de los
Diputados ha estado a la altura de nuestro interés: el de los españoles que trabajamos
para perpetuar nuestras riquezas. Nuestra ambición por acaparar patrimonio, dinero
y privilegios no tiene límites y en eso nos ponemos de acuerdo hasta con los
independentistas de Junts.
Gracias a los votos de la derecha y de la ultraderecha
española la vivienda seguirá siendo uno de nuestros mejores negocios porque
podremos continuar subiendo los precios a los alquileres como nos dé la gana, desahuciando
a los “jeta” y enriqueciéndonos con los intereses de las cuantiosas hipotecas.
Gracias a los 178 votos en contra del primer Real Decreto de
Vivienda aprobado por el Gobierno y gracias a los 184 en contra del segundo,
podremos seguir desahuciando y comprando baratas las casas de los desahuciados para
luego venderlas caras a la gente que se hipoteca de por vida: nuestro segundo
negocio porque ¿quién sino nosotros estamos en los Consejos de Administración
de los bancos para repartimos los beneficios?
Gracias a esta nueva votación volvemos a ganar para seguir
ganando y ganando más con el alquiler de garajes, habitaciones insalubres,
balcones e incluso pasillos porque siempre hay gente que no tiene donde caerse
muerto. Ya no se renovarán automáticamente los contratos de alquiler ni tendrán
prórroga.
Los pequeños propietarios ya no se beneficiarán de las
ventajas fiscales que recogían los decretos, mejor así, porque esos no son de
los nuestros, los rentistas con dinero de toda la vida. Y los inquilinos tampoco
recibirán reducciones fiscales.
Los prestamos de 50.000 euros sin intereses para la compra de primera
vivienda se van a la cloaca, no vaya a ser que algún perroflauta aspire a comprarse
alguna casa digna, como también va a la cloaca la consolidación de patrimonio
estatal para la construcción de viviendas públicas. Esto también nos haría daño porque bajarían
los precios y con ello nuestros réditos.
Pero lo mejor de todo es que el órdago de las manifestaciones
callejeras no nos afecta lo más mínimo, porque esta gente, sus familias y
conocidos, a los que beneficiaban los dos decretos de vivienda por vivir asfixiados
pagándonos el alto precio del alquiler o la hipoteca, o no votan o nos votan a
nosotros en las elecciones. Votan a los buitres que habitamos en el Congreso.

Comentarios
Publicar un comentario