Aún hay belleza en este mundo fue el
pensamiento que inspiró este blog y con él he procurado caminar de la mano todo
el tiempo. Sin embargo, la fea realidad ha ido carcomiéndome y mostrando ante
el espejo una imagen putrefacta como la del cuadro de Dorian Grey escondido en
el desván.
Esa imagen vomitiva a la que otorgué el título nobiliario de
marqués de Carabás, con la intención de zarandear conciencias anestesiadas, me
asquea de tal modo que he decidido volatizarla y con ello su discurso fascista
y reaccionario. No obstante, me niego al silencio y lo que antes ponía en su
boca, lo pondré ahora en la mía.
Por eso, debo contar que en estos momentos la derecha y la
ultraderecha española están frotándose las manos con la desunión de las
izquierdas. Los votos progresistas se perderán como lágrimas en la lluvia
mientras aumentarán los de los fascistas tal y como resuelve la Ley D'Hondt.
Este escenario a priori les beneficia, a menos que los
socialistas se refuercen y eviten la coalición fascista que amenaza con
aniquilar el Estado de Bienestar y la España progresista actual, en la que la
economía es la que más ha crecido en Europa y la legislación la que más ha
avanzado en derechos e igualdades.
Y que van a terminar con todo lo conseguido lo están diciendo
ellos mismos, a pesar de que les recomiendan quedarse calladitos para ocultar
sus intenciones. El PP ya ha afirmado que va a prohibir el aborto y eliminar el
Ministerio de Igualdad para devolvernos, a las mujeres, al lugar que, según
ellos, nos corresponde: parir, criar y cuidar de la casa.
Y al haber menos mujeres trabajando e inmigrantes cotizando,
porque los habrán echado, según sus programas electorales, las pensiones las
privatizarán, como también han advertido.
Pero no hay que elucubrar sobre lo que pueden hacer. Con sólo
ver lo que están haciendo es suficiente. El Gobierno bien avenido de Andalucía
ya le ha quitado las subvenciones a la Cruz Roja, al SAMU y a Inserta con las
que se ayudaba a cientos de personas pobres y vulnerables que echarán a la
calle a partir del 20 de diciembre. Pero a la derecha y a la ultraderecha
española no les importa, aunque vayan a misa los domingos y recen por los
pobres del mundo. Ellos los quieren ver mejor en las puertas de las iglesias
pidiéndoles limosna y que el dinero que se destinaba a las ONG que los protegía
emplearlo en circuitos de novilladas y en fomentar los toros.
Igualmente, no hay que hacer ejercicios de imaginación para
prever lo que se nos viene encima, solo hay que conocer lo que ya están
imponiendo, como la censura al cine en Castilla y Leon. Van a eliminar las
ayudas a las producciones cinematográficas supuestamente adoctrinadoras. Para
adoctrinar están ellos y los curas en los púlpitos.
Y en el escenario futuro que nos quieren regalar el salario
mínimo interprofesional se subirá cuando lo digan los patronos. Morirse, cuando
llegue la muerte y no cuando uno quiera con la ley de eutanasia que van a
derogar. Menos impuestos a los “fondos buitre”, a las inmobiliarias y a sus
patrimonios, facilitando los desahucios en cualquier circunstancia. Como la de
los médicos de Madrid, los peores pagados de España y para los que la Comunidad
actualmente no ha asignado suficiente presupuesto, mientras Ayuso ha dado más
de 5000 millones de euros a Quirón.
Pero sobre esto y otros muchos asuntos han echado un grueso
cobertor y han puesto un altavoz con la cantinela de “la prioridad nacional”
que, aunque no vaya a ningún sitio por chocar con la Constitución, con la Ley
de Extranjería y con las normativas europeas, están seguros de que los llevará
a gobernar.
Y, a pesar de todo ello, sigo creyendo que aún hay belleza en
este mundo.

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