Fotograma de El muro de Alan Parker
Por el marqués de Carabás III
Vivimos tiempos gloriosos en los que el desencanto lo convertimos en negocio, como ya hiciera el visionario Hitler, y acaba de
lograr el partido Alternativa para Alemania en Sajonia-Anhalt.
Este partido, como harán
pronto y, Dios lo quiera en España, los partidos de ultraderecha, junto al
recién creado filonazi, ha sabido conducir el descontento general hacia su granero,
enmascarando las verdaderas causas de ese descontento y convenciendo de que
ellos son la solución.
Es el arte de la prestidigitación que solo los legítimos
destinados a dirigir el mundo hemos aprendido de nuestros mayores. Y es la
ventaja que llevamos de saber que los que nos votan no saben quiénes somos y
qué pretendemos porque no se informan en medios serios y contrastados, no leen Historia
Contemporánea de autores consagrados, no conocen los resultados de
investigaciones sociológicas que ponen los pelos de punta.
Bastante tienen con sus extensas jornadas laborales, con no
poder llegar a final de mes, con tener que compartir piso y esperar meses a que
les vea el médico. De todo esto ya nos encargamos nosotros, desde la dirección
de nuestras compañías y puestos políticos. Porque somos los que nos
negamos a subirles los sueldos que reducirían nuestros beneficios y a reducir
las jornadas laborales que disminuirían la productividad de nuestras economías.
Porque somos los que tensionamos el mercado inmobiliario para que no
bajen los precios de las viviendas. Porque somos los que destinamos
dinero público a clínicas y universidades privadas. Pero ellos no lo saben, les
hemos convencido, con el arte del ilusionismo heredado, de que la culpa de su malestar la
tienen los inmigrantes y los gobiernos de izquierda y es evocador verlos
reproducir el mantra.
Por ello, vivimos tiempos maravillosos, mirándonos en el
espejo de Alemania, que a su vez se mira en el espejo de Trump que ya ha
expulsado a más de 13.000 hispanos, muchos de ellos con papeles en regla, a
países africanos como Liberia, igual los hubiera matado a todos para ahorrarse el coste
del combustible.
Ya en Sajonia-Anhalt se va a imponer el negacionismo climático
para que las empresas puedan seguir contaminando y sus dueños haciendo caja. Las olas de calor de este verano solo las
sufren los pobres que no tienen climatización en sus casas, dinero para pagar
el coste de la luz o los trabajadores en el tajo. Mejor así, para que en su calentamiento
cerebral sigan anidando nuestras ideas y busquen al enemigo en el de al lado y en el de abajo y no
arriba donde estamos nosotros.
La igualdad de género y la integración de la discapacidad
saldrá por las ventanas en Sajonia-Anhalt y pronto también en España si, como
hasta ahora el PP continua legitimando nuestro discurso dejándonos formar parte
de los gobiernos.
Pero hay que darse prisa después de que el informe del
European Council on Foreign Relations haya revelado que el perro Sánchez es el
líder europeo mejor valorado, especialmente por su política exterior basada en
principios y su firmeza frente a las grandes potencias.
Aunque no hay que correr demasiado, porque de esto último nadie se
entera, como tampoco de las medidas que promueve para mejorar los salarios, los
servicios públicos y la vivienda. Es lo que tienen los magos, que llevan tu
mirada hacia una de sus manos mientras con la otra hacen el truco y engañan.

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