¿Cómo se puede azuzar a un
Gobierno, el de España, a provocar un conflicto internacional con Marruecos y
luego dársela de patriota, cuando el auténtico patriota es el que vela por la seguridad
de sus conciudadanos a costa, incluso, de mostrar fragilidad impostada?
¿Cómo se puede incitar a
un Gobierno, el de España, a enfrentarse a Marruecos, nuestro eterno talón de Aquiles
desde que se creó el Estado moderno marroquí en 1956 manteniendo España los
territorios excoloniales de Ceuta y Melilla?
¿Cómo se puede soliviantar a un Gobierno, el de España, instigándolo para que se encare con Marruecos a sabiendas de que la geopolítica actual ha llevado al rey Mohamed VI a entenderse con Trump y Netanyahu y a ponerse a su servicio en contra de los intereses de España?
¿Cómo se puede alentar a
un Gobierno, el de España, a poner en riesgo el acuerdo tácito de que Marruecos
no reclame formalmente la soberanía de Ceuta y Melilla aunque Rabat lo
reivindique históricamente?
¿Cómo se puede pretender
llevar a un Gobierno, el de España al precipicio de enfrentarse abiertamente a
la coalición Marruecos-EEUU-Israel y creerse un patriota?
La historia no deja de repetirse
y parece que al líder del PP se le han olvidado las guerras de
Marruecos ocurridas entre 1909 y 1927 que se cobraron entre 10.000 y 13.000 muertes
de soldados españoles, procedentes en su mayor parte de clases obreras y
campesinas porque los jóvenes adinerados se libraban pagando en metálico.
Quizás sea ese el pequeño
detalle que Feijoo calla, quizás sea ese su plan: llevarnos a una nueva guerra con
Marruecos, y decirse patriota, sobre todo patriota de los suyos si consiguiera,
además, que los soldados españoles sólo fueran hijos de la clase trabajadora.

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