No sería descabellado pensar que todo ha estado y
está orquestado. Que, desde la sombra se ha ido cocinando el menú. Y que
nosotros somos el plato principal. El incremento de desempleados y, una Reforma
Laboral que pone en manos de los empresarios todos los instrumentos para hacer
y deshacer a su antojo, es el escenario perfecto para que cuando decidan
activar la economía comience a generarse empleo, pero en condiciones
paupérrimas que, cuando uno está desesperado, se ve obligado a aceptar.
Si durante el periodo de mayor índice de paro, se
declara que el Estado no puede afrontar el pago de las pensiones ante la
disminución de cotizaciones y la falta de ingresos, será el momento de dar el
impulso definitivo a los planes de pensiones privados, para quien pudiera
pagarlos y beneficiar así a la entidades financieras regalandoles este trozo
importante del pastel económico.
Si por inanición dejamos morir al Sistema
Educativo público y al Sistema Público de Salud, como ya se ha hecho recortando
las partidas destinadas a ellos de los dos últimos Presupuestos Generales del
Estado, beneficiando a las empresas privadas, éstas conseguirían algo que
llevan años intentando: hacerse los dueños de estos dos negocios tan golosos.
Sólo hay que ver quienes son los propietarios de las clínicas privadas o a
quienes se les dan terrenos públicos para construir colegios privados. El
Hospital La Princesa, puntero en España en especialidades como el ictus, el
trasplante de médula ósea o el síndrome de Down va a convertirse en un centro
de alta especialización para patologías del anciano, que ya lo era, perjudicando
a 500.000 ciudadanos a los que se les roba los servicios públicos que venían
recibiendo, tirando a la basura años de trabajo, investigación e inversión de
dinero público. Se desmantela para poner en marcha un proyecto del que ni
siquiera el propio gerente estaba informado, pero en el que seguro, 500
millones de negocio, pueden dar la respuesta.
Si la caída del consumo sigue provocando el
cierre de los pequeños comercios, se beneficiarán las grandes superficies,
multinacionales con grandes intereses en ello. Según la Federación de
Autónomos, ATA, en Sevilla, entre enero y septiembre se han perdido casi 20.000
empleos por cuenta propia lo que supone el 49% del tejido productivo andaluz.
Y si durante el periodo de recesión hubiera que
sacrificar al hombre o a la mujer en su incorporación al mercado laboral, es
más que probable que fuera la mujer la que se viera relegada a su tradicional
rol de cuidadora, dejando el mundo laboral remunerado a los hombres, a esos que
nunca reconocieron el techo de cristal ni las diferencias salariales.
Esta crisis, no es solamente una crisis económica
y financiera, es el momento oportuno para conducirnos a un modelo de Estado que
creíamos olvidado, en el que las libertades individuales escaseaban y las
desigualdades sociales se consideraban designios de Dios. De perlas están
llenos los debates parlamentarios y las ruedas de prensa que dan muestra de
ello.
Esta disertación no es una teoría de la
conspiración, porque si no está todo orquestado, realmente lo parece. Es simplemente
aplicar un poco de capacidad de observación, intentar ver más allá de nuestro
ombligo y aun reconociéndonos pequeños ante los poderosos, saber que somos más
y que entre todos podemos decirles que ya está bien de tomarnos el pelo. Que no
les vamos a permitir que sigan oprimiéndonos y riéndose a nuestra costa. Que si
una crisis, como dicen en Oriente, es una oportunidad, que no sea la del lucro
inmoral y desenfrenado de unos pocos, como hasta ahora, sino la del cambio para
mejorar la vida de todos.

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